Rumbo a la segunda vuelta
La posibilidad de que el ex militar nacionalista Ollanta Humala se convierta en el próximo presidente del Perú podría complicar la relación con Chile, en momentos en que entre los dos países hay una discrepancia sobre el límite marítimo común.
Humala, quien lidera la carrera para la elección presidencial, ha moderado en las últimas semanas su mensaje, pero en el primer tramo de su campaña sacó provecho del sentimiento antichileno que sigue latente entre los peruanos.
Las relaciones peruano-chilenas han estado marcadas por episodios de tensión en los últimos cinco años, que alcanzaron su auge en noviembre pasado cuando el Congreso peruano aprobó una ley de dominio marítimo que cuestiona un área de 35.000 km2 en el Pacífico sobre la cual Chile ejerce actualmente dominio.
Sigue creciendo en América Latina la sensación de incertidumbre y cierta tensión sobre la relación que un eventual gobierno del caudillo peruano establecerá con las autoridades chilenas. La política de reequipamiento militar instrumentada en los últimos meses por el ex presidente Ricardo Lagos y profundizada ahora por Michelle Bachelet, ya provocaron una fuerte reacción de Humala, quien ha denunciado que con esa actitud las autoridades de Santiago han roto el equilibrio militar estratégico de la región.
Pero en realidad la desconfianza es mutua. En el entorno de Bachelet sospechan de algunos de los planes que pretende concretar el caudillo ultranacionalista en caso de acceder al poder en su país, en especial respecto de la situación de las empresas de capital chileno instaladas en territorio peruano. Y también han causado gran preocupación las versiones acerca de la posibilidad de que Humala, atendiendo la presión de su propia familia, disponga la amnistía y liberación de los lideres de los grupos guerrilleros Sendero Luminoso y Tupac Amar, entre los que se encuentra uno de sus hermanos.
“No soy antichileno”, ha asegurado en diversas oportunidades el polémico candidato de Unión por Perú frente a las especulaciones generadas respecto a su dura posición hacia Chile. Sin embargo, su ataque permanente a la clase política chilena se convirtió en uno de los ejes centrales de su campaña electoral y un elemento que, de acuerdo con los principales analistas regionales, le ha servido para ganarse la simpatía de los sectores populares y las corrientes más nacionalistas del país.
De hecho desde que Humala presentó su programa de gobierno, en el que anuncio su intención de limitar a las empresas chilenas que operan en Perú su imagen ha experimentado un crecimiento notorio y eso se vio reflejado en los sufragios del domingo recién pasado, al punto de superar a su principal adversaria, la candidata neoconservadora Lourdes Flores.
Si vemos los programas de gobierno de los candidatos predilectos Flores u Ollanta, no existen grandes diferencias en la política respecto a nuestro pais. Es decir, mantener relaciones amistosas y colocar el tema de la limitación marítima como prioritario en la agenda peruana.
Aunque no hay que negar que existen factores que hacen más favorable la alternativa de la candidata conservadora de la Alianza Unidad Nacional, seria mucho más fácil trabajar con un gobierno que tiene un sistema político importante en apoyo. Si ganara Humala, el Congreso sería de oposición a él y eso en el caso de Flores sería mucho más conveniente, ya que contaría con un apoyo parlamentario más amplio, que le permitiría conversar con Chile sobre una base política más sólida.
Humala fue el ganador el domingo con 29,48 por ciento, seguido por García, con 24,98 por ciento, y Flores, 24,97 por ciento, con 73 por ciento de actas escrutadas a nivel nacional. El comandante en retiro del Ejército, de 43 años, que durante la mayor parte de la campaña previa fue ubicado segundo por las encuestadoras, detrás de Flores, recibió la cantidad mayor de votos el domingo, en lo que fue sin embargo la cifra más baja que haya obtenido en primera vuelta el candidato ganador en la historia del país. Además, las proyecciones para el parlamento unicameral dan al partido de Humala la primera minoría, con 43 legisladores, seguido por el APRA de García, con 35, y por la Alianza que respalda a Flores, con 19.
